No es país para el #talento

Éxito, oportunidades, futuro, jóvenes sobradamente preparados.  Términos que llenan titulares de periódicos y abren telediarios para hacernos creer que existe un abanico de oportunidades para todas aquellas personas que comienzan la dura tarea de encontrar empleo.

En muchos casos y ante la falta de perspectivas que les permitan creer en ese futuro que tanto nos venden, muchos de nuestros talentos se deciden a dar el paso y a buscar oportunidades más allá de nuestra fronteras.

Hoy en el blog tenemos dos ejemplos, que desde Suiza y Reino Unido nos cuentan como les ha cambiado la vida comprar un billete sólo de ida hacia un país que sí creyó en su talento.

Juan AljamaDesarrollador web, SEO y Social Media. SuizaJuan

Nadie dijo que sería fácil irse fuera a trabajar. Dejar tu país, tu familia, tus amigos… en mi caso no tenía elección. Tengo que pagar mi hipoteca y no puedo permitir que el banco me quite mí casa, algo que seguro hubiera ocurrido si me llego a quedar.

Elegí ir a Bruselas. Algo que recomiendo 100% a quien quiera irse fuera a buscar trabajo es que aprenda el idioma del país a donde va a vivir. Eso o que tenga dinero como para permitirse estar mínimo 2 meses sin trabajo y haciendo un curso intensivo mientras tanto. Si lo digo es por experiencia, cuando llegué pensaba que en una ciudad como Bruselas, capital europea, hablando inglés y alemán no tendría problema. Empecé echando CVs para encontrar trabajo como programador web o en marketing online. Las empresas me pedían que hablara francés como mínimo y en muchos casos bilingüe francés-flamenco. Después pensé, quizás en un hotel, ya que había estudiado turismo, tenía experiencia y para trabajar en la recepción de un hotel podría hacerlo en inglés. Entregué un total de 59 CV´s directamente en hoteles más todos los que eché por internet. No recibí ni una sola llamada.

Todo era bastante desalentador, por las mañanas de lunes a jueves iba a clases de francés durante 4 horas, y por las tardes de martes a viernes iba a clase de flamenco (el dioma, jeje), durante otras 4 horas. 8 horas de idiomas al día me dejaban frito.

Una vez a punto de terminar mi curso de francés, después de casi 2 meses, conseguí una entrevista en Zara y me dieron el trabajo. La verdad es que las condiciones para ser media jornada estaban muy bien y me permitía trabajar como Freelance en algunos proyectos web. 7 meses estuve trabajando para Inditex, quizás para mi carrera profesional no me haya aportado mucho ya que es un campo al que no me dedico pero además de tener trabajo, la experiencia personal fue bastante buena. Conocí gente increíble con la que practicaba francés a diario y el trato por parte de los compañeros, encargados y la empresa fue siempre excelente.

Pensé que era hora de moverse, llevaba casi un año y quería cambiar de aires, buscar trabajo de lo mío e impulsar mi carrera profesional. Empecé a mirar en Londres. Un viernes noche, después de cenar con unos amigos continué echando ofertas de trabajo y vi una de Programador Web para una agencia de viajes en Lausanne. Suiza, Londrés?? Que más daba, lo importante era encontrar un trabajo que me aportara y en el que me sintiese realizado, ese era mi objetivo. Sin pensarlo dos veces solicité el puesto. Al día siguiente me llamaron para una entrevista al miércoles siguiente en Suiza. Ni lo pensé, no sabía cómo llegaría o si habría vuelos pero le dije que sí.

Encontré un vuelo bastante barato y el miércoles a la hora acordada estaba en su oficina de Lausanne. La entrevista parecía haber ido bien pero había otros candidatos y me pidieron que les hiciera un diseño de la página principal de la que sería su web. Tardé 3 días en hacerlo, y dos días antes de Navidad me llamaron para darme el mejor regalo: el trabajo era mío.

Ya ha pasado el primer mes de los 3 meses que tengo de prueba. Si todo va bien seguiré aquí durante un tiempo, sino, veremos cuál será mi próximo destino. Lo que está claro es que fuera hay puertas que se abren.

Las grandes oportunidades están para quiénes las buscan, y yo estoy seguro de que un trabajo como este y con las mismas condiciones no lo hubiera encontrado ahora mismo en España. Sólo espero que algún día pueda hacerlo y volver a casa.

Lorena García. Enfermera. Reino UnidoLore

Mucho antes de terminar la carrera yo ya decía que me gustaría vivir fuera de España por un tiempo indeterminado. En un principio decía Italia, porque ese país siempre me ha tenido un poco encandilada. Pero una vez terminada la carrera, y poniendo sueños a un lado y los pies en el suelo, para una enfermera española venir a Inglaterra parecía “el camino más fácil”.

Y a pesar de parecerlo conté con un fracaso a mis espaldas. La primera vez que vine a hacer una entrevista en un hospital al sudeste de Londres, muy educadamente me pidieron que lo intentase de nuevo cuando hablase un poco mejor inglés. Sí, fue una decisión alocada y no dediqué el tiempo necesario a preparar la entrevista. Y sí, mi nivel de inglés no brillaba en su dominio, pero a veces hacemos cosas “por si suena la flauta”, y ésta fue una de ellas.

Volví a España, trabajé unos meses en un hospital privado del que me cansé muy pronto, y luego en una residencia de ancianos durante casi un año y medio. Un trabajo muy cómodo por la cercanía a la casa de mis padres donde vivía, sin pagar gasto alguno, y por el horario que me permitía tener todos los fines de semana libre. El salario cortito, muy cortito, y el desempeño de funciones extrañas e inapropiadas, dejando a un lado las labores que yo consideraba necesarias y adecuadas, me hizo un día cualquiera replantearme la idea de volverlo a intentar.

Y así fue. Empecé a dar clases de inglés durante los tres meses previos a mi fecha de partida y el 6 de mayo de 2012 aterricé en el aeropuerto de Gatwick. Tres meses estuve terminando los papeleos y vacunaciones necesarias para poder empezar en la agencia para la que aún hoy trabajo, y hasta la fecha pocas cosas han cambiado. 

A pesar de no tener un puesto fijo, no es que no me lo hayan propuesto sino que no he estado interesada, trabajo normalmente en Acute Admission Unit (Unidad de Admisión de Agudos) en el hospital de Watford, al noroeste de Londres. Para mi agencia calculo que trabajan unos cuarenta o cincuenta enfermeros españoles, la mayoría de Andalucía. Cuando llegué hace un año y pico éramos quince como mucho, así que haceros una idea a la velocidad que está creciendo la llegada de enfermeros al país.

Es cierto que existen muchas diferencias entre la sanidad española y la inglesa, algunas para mejor y otras para peor, pero ponernos a enumerarlas no tiene mucho sentido. Sin embargo, sí me gustaría comentar que ojalá en mi país, que tanto añoro y al que tantas ganas tengo de volver a pesar de todo, algún día alguien de “por ahí arriba” echara un vistazo a la forma que tienen aquí de “cuidar” a los empleados de los hospitales y preparar adecuadamente a cada persona para su puesto determinado. ¡Qué gran avance sería en el campo de la enfermería española con lo válidos que somos!

Y ya para terminar, sólo añadir que, no sé cuánto tiempo me quedará por aquí, si seguiré en este trabajo o me decantaré por un “permanent”, si estudiaré algo o haré alguna especialidad, o si por el contrario cogeré mi maleta y volveré a casa porque no soporto más estar lejos de mi Tierra y mi Gente. Pero lo que tengo claro es que ha sido una experiencia fabulosa y muy enriquecedora.

Muchísimo ánimo y suerte a todos esos españoles que veo llegar cada día (¡que se ven por todos lados!) tocando a las puertas del Reino Unido.

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