Mi otra carta de Navidad

Hoy me gustaría escribir mi otra carta de Navidad. Una carta muy especial dirigida a este año 2014 que poco a poco va llegando a su fin. Han sido muchos meses de trabajo, de largas noches dándole vueltas a nuevas ideas y de muchas lagrimas y risas compartidas contigo. Han sido 12 meses largos y muy intensos, en lo personal y en lo profesional (un ERTE, un despido, el fallecimiento de un gran pilar de mi vida, un cambio de vivienda, etc). 12 meses que en unos días habrán quedado atrás y pasarán a englosar un capítulo más de la historia de mi vida.

Son fechas en las que plantearse propósitos de cara al año que llega. En mi caso el único propósito que me hago es despedirme de todo aquello que no me aporte, de todo aquello que no sume, de toda esa gente tóxica que sólo te buscan o quieren cuando necesitan algo en su propio beneficio. Quiero dejar atrás ese lastre y comenzar el 2015 rodeado de la gente que verdaderamente sume, que con su día a día te hagan mejor persona y te ayuden a conseguir tus sueños, de personas que aunque no veas todos los días, sabes que siempre están ahí, personas que verdaderamente te hagan sentir parte de su vida. En definitiva, personas que te hacen sentir que tenerte a su lado es un verdadero regalo.

El paso de los años, además de para que me salgan arrugas y me llamen de usted, me está sirviendo para saber lo que realmente quiero en mi vida. Para saber a que personas quiero tener a mi lado, que proyectos son los que me aportan a mí y a la sociedad y ayudan a hacer de este mundo un lugar un poquito mejor.

Hace años que deje de escribir mi carta a los Reyes, es más, hace 25 años que me peleé con ellos.  Nunca consiguieron traerme una cosa que les pedí y que para un niño de 6 años era tan importante. La noche de Reyes del año 1991 mi único deseo era que me devolvieran a mi madre. Poder volver a estar a su lado, compartir esas fechas como lo hacían el resto de niños a los que yo envidiaba con todas mis fuerzas, agarrarme de su mano y disfrutar de esas fiestas como lo hacían los demás. Ese regalo nunca llegó. Con los años entendí que aunque los Reyes son mágicos y consiguen cosas increíbles, nada pueden hacer cuando el destino decide cortar las alas de una mujer maravillosa y poner fin a su vida quizás demasiado pronto.

Aún así este año no me he podido resistir y he querido escribir mi otra carta y plasmar en ella mis propósitos para el nuevo año, un año que estoy seguro llegará cargado de muchos proyectos y de nuevas ilusiones para todos.

Desde aquí os deseo unas felices fiestas y un próspero año 2015.

Seguimos construyendo, seguimos compartiendo.

FELICES FIESTAS

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