Muerte al ego

ego-balloonEste pasado fín de semana he podido disfrutar de una gran experiencia de autoconocimiento que me ha servido para fijar una serie de conceptos y desarrollar otros, que aunque conocía con anterioridad, no había podido profundizar en la medida necesaria. Junto a otros compañeros me he adentrado en el mundo del eneagrama para poder conocer más sobre esta herramienta y sus múltiples usos en el ámbito del desarrollo personal. Conceptos como esencia, virtud, ego, eneatipos, alas, flechas, mecanismos de defensa, puntos de seguridad y estrés se han puesto en el punto de mira de mi desarrollo para hacerme pensar y valorar todo aquello que soy pero también todo aquello en lo que podría convertirme.

De todos los terminos y conceptos trabajados el que más interés me suscitó fue sin duda el concepto de EGO. Según la Real Academía de la Lengua Española el ego se define como la valoración excesiva de uno mismo. Un exceso de autoestima que puede convertirnos en seres que realmente no somos, llevando a cabo acciones y conductas que no nos representan y tratando y valorando al resto de personas de una forma que verdaderamente no nos identifica. David Topí  nos da en su blog  una definición bastante aclaratoria y acertada del concepto de ego y con la que yo me muestro bastante de acuerdo:

“El Ego, en realidad, fue creado para estar al servicio de nuestro yo interior, y no al revés. Cuando esta relación funciona correctamente, el ego es un intermediario realmente útil representando a todo el conjunto de lo que somos, ahí fuera en el mundo, pero sin creerse realmente que el por si solo “es” este conjunto en su totalidad. Cuando el ego se confunde con la totalidad de nuestro ser, cuando sus personalidades dirigen al 100% nuestra vida y nos olvidamos que no es el papel que le fue asignado, es cuando empezamos a tener problemas y a desconectar de la fuente que realmente ha de guiar nuestros pasos”.

Desde el punto de vista de las organizaciones y de la gestión de personas tratar y gestionar este tipo de situaciones en las que miembros de nuestro equipo muestran niveles de ego por encima de la media puede llegar a convertirse en un gran problema, ya que este tipo de personas son poco propensas a la autocrítica y a los procesos de desarrollo y mejora continua. Están tan convencidos de que son perfectos e inmejorables tal y como son que no se paran a pensar en como su conducta y su actitud podría estar afectando o negativizando al resto. Su individualidad no les permite ver más allá de su propio ombligo y valorar que aunque sólos llegarán antes, en equipo podrían llegar más lejos y con mejores resultados.

Una correcta identificación de este tipo de perfiles en nuestros equipos nos permitirá poder actuar en consecuencia. Y no sólo por el propio bien del equipo y sus objetivos a alcanzar, sino también por el de la propia persona, que podrá comenzar un camino de autoconocimiento y desarrollo que le permitirá conocer sus carencias, trabajar ese exceso de seguridad que en ocasiones resulta dañino para si mismo y para los demás y descansar de esa sensación tan agotadora. Dentro de las estrategias de gestión del talento este quizás sea uno de los perfiles más complicados de trabajar y que mayor cantidad de esfuerzo nos podría suponer. Es un perfil al que es necesario monitorizar y tener muy cerca ya que como hemos comentado antes,  sus características podrían influenciar a los demás y boicotear los logros comunes en pro de su éxito individual.

Un correcto asesoramiento y trabajo de este tipo de perfiles con ego excesivo puede llevarnos a grandes trabajadores, con unas habilidades y cualidades muy desarrolladas que interiorizadas y trabajadas en su justa medida pueden convertirlo en un potente conseguidor de objetivos y logros. Todo es cuestión de saber tocar las teclas adecuadas y reprogramar las conductas y comportamientos que han hecho de su verdadero yo un ser pequeño y amedrantado por ese ego que necesita de su energia para poder subsistir.

El papel de los líderes o jefes de equipo en estas situaciones es fundamental. Su capacidad para reconocer estos perfiles y saber reorientarlos es quizás el punto más crítico e importante y donde un verdadero lider puede demostrar su capacidad para conseguir el cambio, para cohesionar el equipo y por supuesto para orientar todos los esfuerzos en la consecución de los objetivos marcados.

Ahora comienza la parte más complicada, ¿nos ponemos a ello?

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