Conciliación, igualdad y otras mentiras…

Las palabras que cito a continuación las escuchaba la semana pasada cuando viajaba de Málaga a Sevilla para pasar la Semana Santa. La conversación tenía lugar entre dos mujeres de mediana edad que realizaban un viaje de trabajo:

 “Estoy cansada, muy cansada. Cansada de que el hecho de ser mujer sea un lastre en mi desarrollo profesional. Cansada de que tener hijos sea un handicap para seguir creciendo. Nos mienten una y otra vez y lo peor es que no aprendemos. Seguimos confiando y esperando esos cambios que nunca llegan, ese reconocimiento que nunca se nos da y sobre todo esas milongas que quedan muy bien en un manual sobre igualdad pero que jamás llegan a ponerse en práctica”

Tras quedarme sorprendido con sus testimonios y aprovechando que compartíamos mesa, me interesé por su conversación y por poder conocer un poco más de cerca sus impresiones sobre la situación actual y real de la mujer en el mercado laboral. Sé que no es correcto generalizar, pero no es la primera vez que presencio este tipo de quejas o desacuerdos sobre estos temas y es por ello que me he decidido a relatar en un post mi visión personal.

Conciliación

Esta claro que el papel de la mujer en la empresa ha mejorado mucho en los últimos años. Es un tema que no es discutible, aunque aún es largo el camino que queda por recorrer. Conciliación, igualdad salarial, igualdad de oportunidades, techo de cristal, etc., son términos utilizados de forma recurrente por directores y gerentes de empresas para alardear de lo evolucionados y modernos que son sus políticas de gestión de recursos humanos pero que sin embargo, cuando hay que ponerlas en práctica, dejan en evidencia sus carencias en estas materias, demostrando que el papel lo aguanta todo y que lo complicado es llevarlo a la realidad.

Centrémonos en una de esos grandes “avances”, la conciliación. ¿Cuántas mujeres son capaces de llevar a cabo una verdadera conciliación sin que ello les suponga una mala cara o más de un disgusto para poder compatibilizar vida laboral y familiar?, ¿cuántas mujeres le han dado mil vueltas a la idea de querer ser madre sin que ello provoque un cisma en la empresa?, ¿por qué sigue recayendo en la mujer la obligación de ser, en la mayoría de los casos, la que asuma las obligaciones familiares? Aunque el problema puede considerarse que atiende a patrones culturales y de los tipos de familia y la responsabilidad que éstas asumen por tradición o por costumbre en nuestra sociedad, se hace más que necesario un cambio de modelos. Esos cambios deben venir desde las edades más tempranas y se tienen que promover dentro de los propios entornos familiares, educativos y empresariales.

Aunque las grandes empresas hayan evolucionado (no todas desgraciadamente), aún existe un gran reto para las pymes y micro-pymes en esta materia. Es necesario una revisión y desarrollo de políticas y de acciones concretas que incentivadas en mayor o menos medida permitan una igualdad real de hombres y mujeres en el mercado laboral.

Entre esas medidas que ya funcionan en muchas grandes empresas (Repsol, Mercadona, Agbar, etc), se encuentran la puesta en práctica del teletrabajo y el uso de videoconferencias, webcam, y resto de tecnologías para tratar de evitar traslados fuera del domicilio que sean innecesarios, la flexibilidad horaria de entrada y salida para las jornadas partidas, acciones para informar y conseguir que los varones disfruten de derechos como excedencias por cuidado de menores y paternidad entre otras muchas.

En definitiva, aunque hemos conseguido avanzar en algunos de estos temas, son muchas las situaciones que deben revisarse, muchas las mentalidades que deben cambiarse y aún más las normas no escritas que deben derribarse.

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2 comentarios en “Conciliación, igualdad y otras mentiras…

  1. desgraciadamente, muy acertada y realista la exposición del asunto; me maravillo cuando recuerdo que, el verano pasado, en conversaciones por amistades de australia, veían de lo más normal que las empresas (grandecitas, desde luego, o administración pública) facilitase guarderías mediante ayudas generosas para cubrir su coste; también, adaptación y ‘civilización’ de horarios tanto de madres como de padres… y, creo, es la tónica general en el resto de europa (al menos en los países que deberíamos tomar como referencia: alemania, holanda, dinamarca, noruega…)

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    1. Hola Javier

      Estoy contigo en cada una de tus palabras. Es mucho el trabajo que aún queda por hacer. Como decía en el post, el papel lo aguanta todo, lo complicado es trasladarlo a la vida real y al día a día de madres y padres.

      Un abrazo

      AD

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