Podría parecer que dada la fecha en la que estamos mi post de hoy estaría dedicado al amor, y aunque no vas mal encaminado, no me refiero al amor que tú podrías estar entendiendo, ¿no sé si me explico?. Me refiero a otro tipo de amor, a ese amor que debe surgir entre una empresa y sus colaboradores para que la relación funcione. Me refiero a esa “pasión”, “chispas”, “miradas cómplices” que deben surgir para hacernos ver que lo nuestro no va a ser una ventura de una noche, sino más bien una relación con un poco más de futuro.

“Si, si, te lo digo a ti, Director General, Responsable de RRHH o Jefe de Departamento. Quiero que me enamores, que me vuelvas loco, que no pueda pasar un día sin pensar en ti. Quiero sentir que venir aquí cada día es la mejor decisión que jamás haya tomado. Quiero pensar que lo nuestro durará en la alegría y en las penas, en la salud y en la enfermedad, hasta que el mercado laboral nos separe.
Que ¿qué te daré yo a cambio? Un colaborador fiel, dispuesto a dejarse la piel por tu proyecto, que desde este momento, también será el mío. Te daré mis ideas, mi tiempo y mis ganas, mis ganas de llegar lejos y hacerlo a tu lado. Porque nunca olvides que el valor de una empresa es directamente proporcional al valor de sus personas, la suma de todos y cada uno sin excepción.”

Las empresas están cada vez más concienciadas de la necesidad que tienen de trabajar su marca de buen empleador;  demostrando su compromiso con sus colaboradores, desarrollando políticas orientadas al bien común tanto de la propia superviviencia de la organización como del correcto desempeño y desarrollo de sus trabajadores, preocupándose de captar y desarrollar talento y apostando por las personas por encima de todo.

Afortunadamente son cada vez más las organizaciones que me encuentro en mi día a día donde ésto ya se ha convertido en una realidad, y no sólo de cara al marketing y a la buena imagen hacia el exterior, también hacia el interior y de manera efectiva y palpable por todos los colaboradores.

La época de tormentas continuas que hemos vivido los últimos años comienza a dejar ver algunos rayos de sol. La lluvia se ha llevado mucha suciedad que estaba acumulada y que no dejaba ver en muchos casos las cosas buenas que estaban pasando. Son muchos los que han sabido luchar y reinventarse, además de colocar cada cosa en su sitio. En el ámbito empresarial ha sucedido algo similar y ahora comenzamos a ver esos frutos. La forma de entender la relación empresa-trabajador se ha trasnformado en muchas organizaciones y tanto las previsiones como las intenciones son bastante positivas.

Ahora solo falta educar en el cambio. Tarea complicada, pero que estoy seguro que unidos y con las personas como eje central, seremos capaces de sacar adelante.

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4 comentarios en “Enamórame

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