Hoy es un dia especial para los que luchamos por la igualdad, la diversidad y el respeto. Hoy es un día de celebrar lo que nos une por encima de lo que nos diferencia. Hoy he querido que las protagonistas de mi blog sean ellas. 8 mujeres, 8 referentes, 8 ejemplos de empoderamiento y esfuerzo que están cambiando el mundo.

Hoy quiero que disfrutes con ellas y sus perspectivas de la situación actual y de lo mucho que nos queda por hacer. Ellas son mi ejemplo.

Gracias a las 8 por acompañarme y apoyarme en todo lo que os pido. Sois luz.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrásteis a formar parte de él?

Desde mi punto de vista ha habido muchos cambios a diferentes niveles y el mercado debe seguir evolucionando e innovando constantemente.

Frente a los futuros prediseñados del pasado, hoy tenemos mucho más protagonismo a la hora de crear nuestra carrera profesional, hay más espacio para que el talento y el esfuerzo sean visibles, para que todo el mundo pueda acceder a las oportunidades.

Cuando hace 11 años decidí ser autónoma mi madre se llevó las manos a la cabeza (y todavía lo hace). En mi caso fue por vocación totalmente, no existe una historia típica de conferencia motivacional porque no perdí ningún trabajo ni me vi obligada por las circunstancias. Simplemente quería crear mi trabajo ideal, aumentar mi capacidad de influencia en lo que hacía diariamente, decidir por mí misma (acertar y equivocarme) y conseguir un espacio que me permitiese aprender cada día de mi vida.  Ha habido épocas complicadas y aún así sigo teniendo claro que tomé la mejor  decisión porque marcó mi vida, descubrir tu vocación y tu para qué en el mundo lo cambia todo…

¿Qué cosas deben cambiar?

Deben cambiar en varios ámbitos y, entre ellos, mucho de lo que tiene que ver con el momento en el que te conviertes en mamá, no nos lo ponen nada fácil (ni nosotras mismas muchas veces lo hacemos poniéndonos un nivel de autoexigencia asfixiante).

En mi caso me encontré un embarazo múltiple de alto riesgo siendo autónoma, un reto con un gran impacto personal y profesional que me generó muchas situaciones y reflexiones. Lo más doloroso quizá fue descubrir la reacción de otras mujeres ante mi maternidad: querer dedicar tiempo a mis hijos era un paso atrás en carrera, presiones a seguir con un ritmo que no era el que yo había decidido seguir como si nada hubiera cambiado, juicios sobre mis decisiones o sobre mis prioridades, comentarios sobre cuestiones físicas…

Si las mujeres no nos apoyamos para seguir luchando no conseguiremos un mundo mejor a nuestro alrededor.

Una mujer referente…

Piedad Castellanos y Ami Bondía son para mí dos mujeres muy especiales y que siento muy cerca emocionalmente por su condición de mamás múltiples y emprendedoras y por la luz única y especial que desprenden.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrásteis a formar parte de él?

Empecé a trabajar en el año 2005. Con 24 años. Sector construcción. 184 aspirantes a gruistas todos ellos hombres en un salón de actos esperan que mis dos compañeras y yo presentemos el curso, apliquemos unos test psicotécnicos y después tendremos una entrevista personal. No te voy a negar que no haya oído comentarios sobre mi cuerpo dichos en un tono de voz suficientemente alto como para que yo lo oyera. Aún ocupando un rol con más poder de decisión en ese momento sobre su futuro profesional. No te voy a negar que sólo fue uno de los 184, pero tampoco te voy a negar que me sirvió para cambiar mi forma de vestir durante los siguientes meses. Hasta que un día dije: ¡hasta aquí! Ellos son los que tienen un problema, no yo. Yo no me voy a esconder.Quiero pensar que a fecha de hoy ninguna persona tiene que escuchar opiniones sobre su cuerpo en un entorno laboral.

En una de las entrevistas de trabajo que realicé con 28 años para una empresa de orientación laboral me preguntaron abiertamente que cuándo tenía pensado quedarme embarazada.Quiero pensar que a ninguna mujer le preguntan ya esto en una entrevista de trabajo, sé que hay una ley que lo prohíbe, sé que hay muchos profesionales de la selección que lo tienen muy claro pero por desgracia también sé que aún sigue ocurriendo.

A lo largo de todas mis experiencias profesionales mis responsables inmediatamente superiores han sido mujeres. Tiene lógica, en una profesión mayoritariamente ocupada por perfiles de psicología, trabajado social, pedagogia, derecho en la que la gran mayoría son mujeres ¿verdad que también es normal que en la función directiva también hubiera una mayoría de mujeres ocupando esos puestos? Pues no, esto no se ha dado.

¿Qué cosas deben cambiar?

Llevo años trabajando en la función directiva, en concreto, acompañando a profesiones que ocupan esos puestos en sus procesos de transición profesional o trabajando en competencias relacionadas con el liderazgo, la comunicación o la marca personal. Mi porcentaje de clientes hombres frente al de mujeres sigue siendo aplastantemente masculino ¿motivos? Hay más hombres ocupando esos puestos. Debo decir que, tal vez, en los últimos años he notado una presencia mucho mayor de mujeres que apuestan por su desarrollo y por su visibilidad. Debo decir, que el trabajo de reconstrucción de autoestima, de cambio de creencias en cuanto a su capacidad para influir en cuánto al valor que aportan al mundo con su trabajo es mucho más alto.

Hay cambios, veo mujeres brillantes con ganas de tomar las riendas, con una capacidad increíble para hacer malabarismos y conciliar, apoyadas por hombres maravillosos.Veo hombres maravillosos que están en la misma línea, permíteme nombrarte a ti Alex por todo lo que estás haciendo por la diversidad, y permíteme que mencione de forma muy especial a mi querido colega y amigo Jonathan Escobar porque nadie mejor que él entiende que en esto de acabar con los estereotipos y prejuicios, tenemos que ir juntos; a mis queridos Enrique Cejudo (el hombre más feminista que conozco),  Rubén Montesinos (con su puesta en valor constante de la mujer) y Alberto Luque (que está haciendo un trabajo por la visibilidad de la mujer en el sector de la enfermería increíble).

Y esta es la idea por la que yo más fuerte apuesto, porque sigamos trabajando mujeres y hombres, hombres y mujeres juntos por amar la diversidad, por reconocer y valorar la diferencia y porque todos tengamos las mismas oportunidades, la misma consideración y el mismo amor.

Una mujer referente…

Me resulta muy complejo escoger sólo a una, son tantas las mujeres que me hacen disfrutar de su brillo, por el ejemplo e inspiración que suponen para mi,  me gustaría destacar a mi madre y a mi madrina, a las 7 mujerazas de este post, a Almudena Lobato (ejemplo de que se puede ser madre de tres hijos, tener una relación de pareja muy bonita, trabajar, ser emprendedora, empresaria, knowmad y de todo) y a Tamara Fernández (por todo lo anterior y además, por acercarme a una realidad de la mujer que yo no conozco, de la que a veces me siento muy lejana pero que está ahí, latente y doliente). Te agradezco profundamente tu paciencia para acercarme otras realidades y por tu misión en la vida de dotar de poder y brillo a las mujeres.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrasteis a formar parte de él?

Si algo ha cambiado desde que me incorporé en el mercado laboral en el año 2001 ha sido nuestra actitud al posicionarnos en el mercado laboral. Ya no esperamos a que se nos reconozca, ya no queremos que se nos pida hacer algo para quedar luego en un segundo plano, ahora sabemos cuál es nuestro lugar y no pedimos permiso para ocuparlo ni esperamos a que se nos conceda. Sabemos lo que valemos, lo que podemos aportar y nos posicionamos sin remilgos y con orgullo. Ahora nos lo creemos, antes dejábamos que nos hiciesen dudar.

¿Qué cosas deben cambiar?

Estamos inmersas en un proceso de transformación muy profundo, a la vista está todas las iniciativas de mujeres para mujeres que han surgido en los últimos años. Debemos seguir trabajando en esa transformación de conciencia colectiva que nos permita a todos provocar cambios constructivos sin lucha de géneros con un fin de bienestar común. Debemos dejar de pensar que somos opuestos y empezar a tratarnos como iguales, empezando por nuestras relaciones más cercanas.

Una mujer referente…

Arancha Merino, divulgadora y mentora emocional, quien sabe cómo sacar lo mejor de las personas para que vivan felices y se sientan realizadas afrontando los obstáculos de la vida con serenidad y actitud de aprendizaje.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrasteis a formar parte de él?

Cuando comencé a trabajar había poca ayuda al emprendimiento, es más, ser joven, mujer y querer montar tu propia empresa era visto casi como un acto de inconsciencia o de locura. Hoy en día es más fácil emprender que nunca, yo misma soy mentora de emprendedores, hay numerosas ayudas, aceleradoras, información, formación… Creo que emprender está dando alas a las mujeres para realizar sus propios proyectos y encontrar menos límites en su desarrollo profesional.

Respecto a las empresas observo que hay más conciencia de la importancia de las personas, de su bienestar y desarrollo, de establecer un liderazgo ético y con valores y que muy poco a poco, comienzan a tener más presencia las mujeres en puestos directivos.

¿Qué cosas deben cambiar?

Respecto a la conciliación familiar, muchas todavía. Se ha avanzado pero queda un largo camino aún para que muchas empresas no basen la productividad de sus empleados basándose en el presencialismo y no en la consecución de objetivos. Sería interesante que se incorporaran medidas como la flexibilidad horaria, el teletrabajo, la jornada continua, entre otras. Pienso que parte de que muchas mujeres aún tengan dificultades para acceder a determinados puestos de trabajo radica, en parte, a la falta de conciliación familiar, además de determinadas actitudes machistas en ocasiones, lo que también se refleja en la brecha salarial entre hombres y mujeres.

Considero que no se la da la importancia necesaria a la comunicación interna o al estilo de liderazgo de algunos mandos, sigue habiendo mucho secretismo, rumores de pasillo, desconfianza, silencios y jefes autocráticos que amargan la vida a más de una persona con su incapacidad para gestionar equipos de forma adecuada. Creo que la incorporación de la mujer a puestos de gestión y directivos puede facilitar cambios culturales en determinadas empresas que las hagan más competitivas.

Aunque se ha avanzado, pienso que es importante seguir en el camino de humanizar las organizaciones, dar más peso al desarrollo de las mal llamadas “habilidades blandas”, y poner de moda la ética profesional como valor de convivencia y de trabajo, donde no se discriminen a unas personas frente a otras por razón de ser mujer o cualquier otro motivo inaceptable como ser joven, tener una determinada orientación sexual, ser extranjero, de otra raza, tener una discapacidad, etc.

Una mujer referente…

¿Sólo una?. Qué difícil, tengo la suerte de tener muchas. Para mí una persona que sin duda es referente es Ana Belén Arcones, combina a la perfección inteligencia, humildad, esfuerzo, constancia y humanidad, además de ser una gran empresaria.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrasteis a formar parte de él?

Mujeres y altos cargos:

Si miro atrás, en cualquiera de los trabajos que he tenido desde que empecé con 18 años mi vida laboral, ya sea un videoclub, perfumerías, promotores de stands, ventas, telemarketing o consultoría, en el puesto más alto siempre estaba un hombre. Las mujeres ocupábamos puestos intermedios, nunca altos cargos. Cuando me fui a vivir a Perú en 2007 por motivos profesonales era muy habitual que la única mujer en algunas reuniones con entidades colaboradoras fuera yo y recuerdo la sensación que me quedaba de que las cosas tenían que cambiar. Y sí, poco a poco estamos cambiando la realidad laboral y rompiendo estereotipos.

Hijos:

He podido comprobar que con el paso del tiempo se ha ido normalizando el hecho de que las mujeres que trabajamos hablemos abiertamente de nuestros hijos, de nuestros pequeños o grandes retos diarios como madres y de los juegos malabares que nos toca hacer para poder conciliar. Antes estas conversaciones se ocultaban, quizás porque se percibían como una debilidad y no queríamos que se nos viera menos capaces que un hombre o menos centradas en los objetivos profesionales. Por suerte, ahora podemos charlar abiertamente de todo esto en nuestros ámbitos laborales.

¿Qué cosas deben cambiar?

Conciliación:

Debe cambiar y aún queda mucho por mejorar todo lo relacionado con la conciliación. Me preocupa mucho cuando una mujer joven que empieza a hacer carrera en alguna multinacional me dice que se está pensando lo de ser madre porque serlo le penalizaría en su trayectoria profesional ¿Qué estamos haciendo o qué estamos permitiendo que se haga? Es perfectamente posible y legítimo ser una excelente madre y a la vez una excelente profesional. ¿Quién lo duda aún?

Liderazgo y género:

Es cierto que cada vez es más habitual ver a mujeres en altos cargos. Pero por lo general esto ocurre en ámbitos que refuerzan el estereotipo de lo que se espera del liderazgo en una mujer, como aquellos más relacionados con aspectos emocionales y con el desarrollo de la empatía. En otro tipo de puestos tradicionalmente ocupados por hombres sabemos que, para sostener su autoridad, la mujer que haya llegado a ellos seguramente ha tenido que asumir actitudes y estrategias similares a las de sus compañeros. A día de hoy, aún se sienten las restricciones y estereotipos de género en el mundo laboral.

Aún tenemos una asignatura pendiente y es darnos cuenta y asumir que no hay una única manera de liderar. Desde esta mirada, debemos ser consciente de que estamos perdiendo toda la riqueza que aporta la diversidad, incluida la cuestión de género, y saber que ahora mismo es la mejor apuesta que podemos hacer en los equipos de trabajo.

Una mujer referente…

Lyssa Adkins

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrásteis a formar parte de él?

En mi caso la atención y la importancia que le damos a las personas. Es un valor creciente elegir apostar por su desarrollo y como eje central del crecimiento organizacional.

¿Qué cosas deben cambiar?

Todavia muchas cosas. En la linea de lo anterior, seguir apostando mucho más por las personas, su desarrollo, crecimiento y optimización de talentos. Que las personas también apuesten por si mismas y den un paso adelante en la gestión de su propia carrera profesional. Y el mejor cambio es seguir cambiando siempre.

Una mujer referente…

Estoy rodeada de mujeres referentes. Cada una en lo suyo.

Mi prima, Paqui Fernandez, como ejemplo de fuerza y resiliencia. Mi madre, como ejemplo de constancia y entrega. Mis chicas, Eva Collado, Sonia y Carmen, como ejemplo de apostar por una misma y crecer profesionalmente sin limites. Y una mujer que ha llegado a mi vida por ser lectora de mis libros, desde la otra parte del mundo, que me tiene enamorada: Pamela, creadora de Mentadays, por apostar por sus sueños y creer en ellos. A veces tenemos que dar grandes giros en nuestro camino para ser fiel a nuestros sueños, y ella es un ejemplo de ello. Gracias tambien  a todas las que no he nombrado pero me llenáis de fuerza y amor.

¿Qué cosas han cambiado en el mercado laboral desde que vosotras entrásteis a formar parte de él?

Todo, ha cambiado absolutamente todo y así lo explico en mi nuevo libro:

El mundo cambia ¿Y Tú?:

“Nos enseñaron a poner antes la seguridad en el trabajo que nuestra propia felicidad y realización. Nos contaron que estar toda una vida laboral en una misma empresa significaba que te querían, apreciaban y ponían en valor, que te convertías en alguien comprometido y que eras valioso. Nos enseñaron que cuando un trabajo estaba cerquita de casa y nos daba para pagar las facturas ya lo teníamos todo. Nos enseñaron que la mejor opción era optar a un puesto funcionarial para asegurar el futuro y vivir tranquilos y sin preocupaciones.

Y debo decirte que… nos enseñaron mal, porque en esta nueva era esto ya no es posible.

Ya nadie te va a regalar un reloj o un pin para celebrar tus veinte años dentro de una misma empresa, porque difícilmente te mantendrás tanto tiempo en un mismo proyecto.

Antes, cuando se buscaba a un profesional y se recibían los curriculums vitae se tenían en cuenta y se valoraban factores que hoy se convierten en un arma arrojadiza.

Por ejemplo si el candidato/a había estado en varios trabajos se sobreentendía que era alguien volátil y poco fiable “este no aguanta en ningún sitio el tiempo suficiente, algo tendrá” y eras descartado.

Hoy, un candidato/a que sólo ha estado años y años en una misma empresa es interpretado de una forma muy diferente… Lo que viene a la mente del seleccionador es “Madre mía veinte en el mismo lugar y haciendo lo mismo, que candidato más acomodado y que falta de necesidad de evolucionar en su carrera…”

¿Qué cosas deben cambiar?

Como profesionales: Nace una nueva necesidad, la de pensar que nuestra carrera debe pasar de ser una carrera lineal  y única, a una carrera líquida. Surfeamos en una nueva ola de una sociedad líquida siempre cambiante y cada vez más imprevisible.

Que no podemos quedarnos con una única disciplina, que tenemos que adoptar otras para poder realizar nuestro trabajo porque lo que sabemos hoy, nuestras destrezas y competencias actuales ya no serán suficientes mañana.

Hemos de cambiar la forma en que vemos nuestro futuro laboral y profesional, mantenernos en fase beta permanente, ser plenamente conscientes de que lo que sabemos hoy no será suficiente mañana lo que supone tomar las riendas de nuestro autoaprendizaje, adquirir competencias digitales,  ser capaces de barajar otras formas contractuales, diseñar nuestros entornos personales de aprendizaje y aprender a hacer una curación excelente de los contenidos de internet para estar actualizados/as profesionalmente.

Ya no hay excusas para no saber…

Como empresas: Apostar por entornos felices, saludables y conciliadores y por crear productos que mejoren el mundo.

Entender de una vez por todas que el talento no entiende ni de edad, ni de sexo ni de religión, y que quien pone estos sesgos se lo está perdiendo (ni lo merece) y que al talento no se le “retiene” sino que se le enamora por proyecto, por un buen clima, y por pagar el precio justo que merece y por darle posibilidades de desarrollo y crecimiento

Entender que estamos en el mundo de la transparencia, la comunicación, la conversación social y que nunca ha sido más necesario que ahora el poner el talento único al servicio de la inteligencia colectiva y eso pasa por dejar a un lado organigramas y jerarquías y apostar por la transversabilidad.

Entender que la transformación digital no va de comprar herramientas o hacer una app si no de la capacidad que tengan para gestionar el cambio y formar a su gente (que son las que tienen el conocimiento) para que los nuevos procesos se lleve al éxito.

Una mujer referente…

Mi reconocimiento es para esa mujer anónima que lucha a diario por mejorar su mundo y su propia felicidad.

Aquella que lucha por su familia, por su trabajo y por ella.

A la que es capaz de avanzar contra viento y marea haciendo del cambio no un problema sino una oportunidad.

A la que es capaz de reinventarse tantas veces como sea necesario.

A la que se mantiene fiel a sus principios y valores y los antepone a cualquier decisión.

A la que se dice a si misma en todo momento ¡vamos, yo puedo!!

Excepto nacer mujer, durante toda mi vida he elegido, ser o no ser, estar o no estar, hacer o no hacer, querer o no querer, siempre he sido una persona práctica y no me ha gustado dejar nada en manos del destino o del azar, así que he preferido poner cada pieza del puzle de mi vida yo misma, cuando he creído y dónde he creído oportuno.

La decisión de ser madre, fue una decisión meditada, era un proyecto de futuro que siempre tuve claro que quería vivir, me hacía especial ilusión saborear el rol de madre, así que durante nueve meses me preparé para ello, devoré información, bucee en lo más profundó de internet porque anhelaba saberlo todo, como si la maternidad consistiese sólo en teoría.

Pregunté hasta la saciedad, también a mi entorno, ese que ya había vivido la maternidad. Y me hablaron de nuevas experiencias, de olor a colonia de bebé, de adaptación, de pañales y chupes, de besos y caricias, de rosa y de celeste, de noches sin dormir y días de ojeras, pero nadie me habló de mí, nadie me contó cómo dejaría de ser YO, como desde ese mismo día perdería mi identidad y emergería una mujer totalmente diferente.

Otra mujer y otra profesional.

Me sentía culpable por querer trabajar, me encanta mi trabajo, así que cuando mi hija cumplió 16 semanas me incorporé a la oficina, ese día me sentí como una delincuente y una mala madre, me saqué la leche y se la entregue a la seño junto a mi hija envuelta en una mantita rosa, triste, pero aliviada por volver a hacer aquello que me daba la vida (qué mezcla de sentimientos encontrados!).

Y desde entonces ya nada volvería a ser igual, en la empresa me miraban raro por no querer reducir más de 6 horas semanales, pero luego me ponían mala cara cuando llegaba tarde por llevar a mi hija al pediatra, solicité varias veces que me subieran el sueldo, pero con la excusa de que no estaba a jornada completa y ‘no rendía’ como otros compañeros nunca se hizo efectiva esa subida. Mis días de vacaciones y mis puentes eran para estar con mi hija porque no había guarde o cole, más tarde me bajaron las horas de contrato alegando la sombra de la crisis, mientras que otros compañeros seguían con su horario como siempre.

¿Y todavía hay personas que se preguntan qué si soy feminista? Sí, sólo si eso significa pedir ser igual que otros con independencia de su género, sí, si eso significa que mi hija pueda tener las mismas oportunidades que sus amigos o sus primos, sí, si mi sueldo es acorde a mi propuesta de valor, sí, si me van a respetar cuando diga NO, sin cuestionar el largo de mi falda o los gintonic que esa noche me haya bebido.

No me gustaría celebrar este 8 de marzo, de verdad que no, eso significaría que todos somos iguales, pero lo haré mientras una mujer no pueda hacer o tener lo mismo que un hombre, mientras que otras tengan que renunciar a su desarrollo profesional por ser madres, o viceversa, porque hasta que no decides formar una familia, ‘dicen que tod@s somos iguales’ y es ahí, verdaderamente cuando para parte de la sociedad y para algunas empresas, dejamos de ser válidas profesionalmente, lo peor de todo ésto, es que esa brecha y esas diferencias las arrastramos hasta nuestra jubilación, y definitivamente, no quiero un mundo así, ni para mi, ni para mi hija, ni para mis amigas o mis colegas.

Porque yo sueño con un mundo de oportunidades, oportunidades para todos.

Firmado: Una mujer cualquiera…

 

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