Cultura del #esfuerzo

Cultura del #esfuerzo

El informe PISA que acabamos de conocer revela unos datos demoledores sobre la calidad de nuestra enseñanza, que mucho más que para echar las culpas sobre los nefastos sistemas educativos que se han ido sucediendo en nuestro país, debe servir para llevar a cabo una reflexión sobre lo que verdaderamente está fallando y que nos conduce a situarnos en los últimos puestos de dicho informe. Sin duda podríamos achacar estos resultados a muchos factores distintos pero está claro que hay uno que sobresale por encima de los demás y es el escaso valor que se le ha dado en los últimos años al concepto del esfuerzo.

Es preciso hacer un inciso para hablar sobre las facilidades que hoy en día tiene las nuevas generaciones  y que hace unos años eran impensables. Esta situación no es positiva ni negativa sino que más bien responde a una situación socioeconómica absolutamente diferente de la que pudieron encontrar nuestros padres o abuelos en otros tiempos. El problema no es vivir en una sociedad que intenta poner las cosas más fáciles sino saber si aquellos encargados de inculcar determinados valores están haciendo bien su trabajo o por el contrario simplemente se están limitando a cubrir expediente.

En muchos casos se ha confundido y enfrentado la cultura del esfuerzo con el estado del bienestar. Ya sea en nuestra faceta personal, educativa o laboral se ha entendido que el hecho de esforzarse por ser más productivos, por alcanzar determinadas metas era contraproducente e incompatible con el descanso, el bienestar e incluso con todos los logros alcanzados en los últimos años. Entender este concepto desde esta perspectiva sería limitarnos y mostrar poca amplitud de miras. Es necesario ir una paso por delante y apostar por inculcar esta cultura del esfuerzo como una ventaja competitiva haciéndola compatible con nuestros modelos actuales de sociedad.

 “el que persevera en su esfuerzo se hace grande

por más pequeño que haya comenzado”

Silva del Valle Franco

Es inevitable hacer comparaciones, dejando presente que no la considero la más acertada, pero en la que todos habremos pensado con solo leer el titulo de este post. La sociedad china se nos presenta como un ejemplo de cultura del esfuerzo, de optimización de recursos, de concepto del trabajo como centro de la existencia. Sin duda creo que este ejemplo es extremista y con el que discrepo ya que está más que demostrado que es un modelo que tiene muchas carencias y en el que se antepone el esfuerzo a la persona cuando debería ser al contrario, es decir, fomentar  el valor del esfuerzo como camino más que como destino.

La cultura del esfuerzo debe inculcarse como un valor, como una forma de entender el día a día,  más que como una actitud, ya que de ella dependerá en buena parte la consecución de los objetivos establecidos. Este mismo análisis sería extrapolable a otras facetas de nuestra vida y que sin duda requieren de altas dosis de compromiso, pero sobre todo de esfuerzo.