¿Por qué no encuentras trabajo?

¿Por qué no encuentras trabajo?

Comenzamos temporada 2018 en el blog y he decidido hacerlo con un tema que me apasiona y  que no es otro que asesorar y orientar a las personas para que encuentren trabajo. Lo sé, sé que se han escrito miles de artículos y post sobre este tema pero necesitaba compartir contigo mi experiencia y mi horas de acompañamiento, formación y seguimiento a personas, que como tú, se encuentran en estos momentos buscando trabajo.

Este post es el primero de una trilogía donde te iré marcando la pauta que considero en estos momentos es más efectiva. Pero para comenzar la casa por los cimientos y no por el tejado, vamos a ver, en un primer momento cuáles son las causas que están provocando que no encuentras ese trabajo que con tanto esfuerzo buscas. Para ello te propongo que te hagas estas 3 preguntas básicas:

1. ¿Qué estás ofreciendo al mercado?

Estoy absolutamente seguro que ya has contestado a esta pregunta antes. Seguramente en todos los cursos, charlas, conferencias, webinars…etc a los que hayas asistido.

Pero ahora en serio, te has parado a pensar y a estructurar lo que puedes ofrecer al mercado. Y con eso no me refiero solo a que tú lo tengas claro en tu cabeza, sino que además esté recogido en algún sitio, ya sea un documento, CV, portafolio, página web, blog. Donde quieras, pero en un lugar donde puedas leerlo e interiorizarlo. Si has contestado a la pregunta de manera afirmativa quiero que pases a un segundo nivel, intentado ser un poco innovador, me cuentes si eso que ofreces aporta valor añadido al mercado o es uno más entre la multitud.

En un mercado saturado, ser capaz de encontrar la diferencia, por pequeña que sea, puede ser la llave para que tú seas la persona adecuada. Sólo hace falta buscar y encontrar.

2. ¿Cómo lo estás ofreciendo?

Perfiles en redes sociales siguiendo los consejos de “gurús” y expertos, un CV atractivo, una marca personal maravillosamente trabajada, unas tarjetas de visita que no dejan indiferente. Todo eso está genial y sin duda, es un soporte necesario para llegar a tu objetivo, pero nunca olvides que el seleccionador no va a comprar solo eso. De nada servirá que todo el embalaje sea TOP, si lo que encontramos al abrir el paquete no mantiene el estándar de calidad.

Así, al hilo de esta pregunta, te propongo que le des una vuelta a cómo ofreces en el plano corto lo mucho que tienes. ¿Cuidas tu imagen, tu comunicación, tu capacidad de escucha?, ¿sabes identificar lo que realmente se está solicitando en una oferta y eres capaz de enviar la información que el seleccionador necesita?, ¿si ya has llegado a la entrevista, eres capaz de destacar tus competencias e identificarlas con situaciones concretas que ya has vivido en otro trabajo o en una situación anterior en tu vida? Si tu respuesta es afirmativa, deberías estar cada vez más cerca de conseguir tu objetivo.

3. ¿Por qué razones compararías tú eso que ofreces?

Esta es quizás la pregunta más complicada de responder de las 3. Podemos llegar a ser muy buenos en todo lo relacionado con el marketing pero a la hora de identificar el mirlo blanco, ahí es donde comienza el problema. Si ademas ese mirlo blanco eres tú, para de contar. En ocasiones he visto estrategias de empleo muy bien trazadas y con la parte táctica muy bien trabajada pero que eran incapaces de detectar el por qué eran el producto más viable.

Aquí es donde la mayor parte de las veces nos atascamos y entramos en modo bucle. Debes ser capaz, antes de lanzarte a ofrecer y ofrecer, tener identificados y correctamente trabajado ese valor añadido que, a modo de as en la manga, te permitirá dar el golpe de efecto en el momento adecuado.

Te animo a que reflexiones sobre cada una de estas preguntas y te facilito mi email hablemos@alexdurana.com por si quieres compartir conmigo las respuestas. Estaré encantado de poder ofrecerte, desde mi humilde opinión, mi feedback más sincero y enriquecedor.

Para terminar también te invito a que vayas haciendo una serie de tareas de cara al próximo post. Para ello te voy a pedir que hagas un listado de aquellas acciones o estrategia que estás siguiendo en estos momentos, indicando los resultados que has obtenido en cada una de ellas. Por otro lado, también me gustaría que pudieras recoger en otra lista distinta, aquellas cosas que crees podrías hacer pero que no estás haciendo porque no estás seguro de que sean las adecuadas.

¿Aceptas el reto?

Lo hacemos y ya vemos

Lo hacemos y ya vemos

Además de ser la canción con la que las protagonistas del musical “La Llamada” pretenden catapultarse al estrellato, el título de este post recoge sin duda alguna la actitud con la que muchos directores de RRHH y directores generales de empresas se enfrentan a la difícil tarea de gestionar y desarrollar el talento dentro de sus organizaciones.

La falta de planificación y organización, no disponer de un sistema de indicadores que nos permitan obtener datos de nuestra actividad,  no ser capaces de representar en cifras y en euros el impacto de lo que hacemos tiene en la organización, no demostrar o poner en valor como hemos sido capaces de rentabilizar determinadas inversiones o simplemente ser incapaces de dotar de cordura y sentido común a las decisiones que desde la difícil posición de gestionar al equipo humano debemos tomar en ocasiones. Por lo tanto lo que podemos llegar a transmitir es que la improvisación y el prueba, vamos a ver que pasa son nuestros únicos aliados.

Medir es esencial para todas las empresas y sus departamentos. Sin excepciones. La medición de nuestras acciones de trabajo nos permite extraer conclusiones, aprender, y tomar decisiones.

Blog de Talentier

Esta triste realidad que a día de hoy nos seguimos encontrando no hace más que mantener al departamento de RRHH como un segundón, con la sensación por parte del resto de áreas de la empresa de que lo único que sirve es para generar gastos y de paso también, tocar las narices.

Hace un par de meses, en la inauguración del VIII Master de Gestión y Dirección  Estratégica de los RRHH de la Universidad de Málaga, en el que tengo la suerte de participar, contamos con Sonia Rodríguez Muriel como maestra de ceremonias. En la ponencia inaugural toco un tema que hizo que los profesionales que allí estábamos nos levantáramos de nuestro asiento para alabar algo, que pese a ser básico, aún muchos no han comprendido. Sonia nos transmitió la necesidad de ser capaces de defender y poner en valor nuestro trabajo ante los Consejos de Administración de las empresas con datos y cifras. Solo así, se nos comenzará a tomar en serio y dejaremos de ser vistos como pollo sin cabeza que toma medidas en función de la moda del momento.

Aunque todo lo expresado hasta el momento pueda parecer algo básico y fundamental, lo cierto es que la realidad no nos aporta datos esperanzadores en este sentido. Para un porcentaje muy alto de empresas la lógica a seguir sigue siendo el “lo hacemos y ya vemos” y claro, los inventos de este calibre no suelen tener resultados positivos.

Para un porcentaje muy alto de empresas la lógica a seguir sigue siendo el “lo hacemos y ya vemos” y claro, los inventos de este calibre no suelen tener resultados positivos.

A principios de este año escribía un post (que por cierto te animo a leer si aún no lo has hecho) que bajo el título de Queridos Recursos Humanos invitaba a reflexionar sobre qué papel estábamos jugando dentro de nuestros departamentos y empresas y qué papel deberíamos de proponernos alcanzar. Si bien es cierto, en estos doce meses he tenido la suerte de encontrarme con empresas que conscientes de esta necesidad, comienza a dar pasos que los lleven en esta dirección.

Como es final de año y los propósitos para el próximo que llega están ya tocando a nuestra puerta, me voy a proponer una vez más seguir haciendo las cosas de manera distinta, dotando de cordura y datos, muchos datos, a todo lo relacionado con la gestión de personas en la empresa. Sé que me enfrento a una difícil tarea, pero tengo muy claro que tras un pie va el otro y que poco a poco las cosas irán cambiando. ¿Te sumas a este reto?

No encajas en el perfil

No encajas en el perfil

¿Habéis tenido esa sensación alguna vez? En mi caso desde pequeño, el no ancajar en el perfil me ha perseguido y estigmatizado, por razones que aún no alcanzo a comprender. En el colegio y posteriormente en el instituto y la universidad me  sentía como un bicho raro, alguien que por no sé qué motivos no terminaba de encontrar su sitio. Quizás entendía el mundo de una manera diferente, quizás el no claudicar con lo que no estaba de acuerdo o quién sabe si mi particular manera de entender como deberían funcionar las cosas me han marcado y convertido en la persona que soy ahora, con mis virtudes y mis defectos. En definitiva, era alguien que no encajaba.

Y por qué os cuento esto me preguntaréis. Pues no, no me estoy psicoanalizando, simplemente estoy reflexionando sobre como se gestionan los procesos de selección en las empresas en la actualidad. Intento comprender por qué en la mayoria de los casos las personas que desarrollan la difícil tarea de seleccionar, contribuyen (de manera voluntaria o simplemente por inercia) a deshumanizar hasta límites insospechados un trabajo tan bonito y gratificante como es el de buscar personas que “encajen” (he aquí este gran palabro que tanto daño hace en ocasiones).

Santiago Niño Becerra calificaba la selección de personal en un artículo aparecido en prensa el año pasado como “retrógrada, parcial, ineficiente y absurda” y aunque matizaría algunos puntos, en lineas generales no puedo estar más de acuerdo. En el desarrollo de su artículo nos comenta como algunas empresas realizan procesos de selección con una falta de profesionalidad y rigurosidad que no hacen más que perjudicar muy seriamente a la empresa y a las impresiones que desde fuera se puede tener de ella.

Nos cuenta en su artículo como ayudó al hijo de una amigo a realizar un proceso de selección, proceso del que fue descartado porque era demasiado joven. ¿No conocía la empresa la edad del candidato cuando comenzó el proceso? ¿Es profesional descartar a un candidato, al final de un proceso, porque es “demasiado joven” si desde el principio conocíamos este dato? Opinen ustedes mismos.

Desde mi óptica de Recursos Humanos esta situación no puede avergonzarme más y hacerme reflexionar sobre la incipiente necesidad de humanizar los procesos de selección y sobretodo, desarrollar este trabajo con un nivel de ética profesional y empatía que en la actualidad está en horas bajas.

Es más, y no me gustaría quedarme solo en esta parte. Me gustaría profundizar un poco más sobre el tipo de feedback que ofrecemos a los candidatos cuando su candidatura no cumple las necesidades del cliente y nos vemos en la obligación de declinarla. Aunque parezca raro, muy pocas empresas tienen mecanizado una respuesta a los candidatos en el caso de que no sean los seleccionados para el empleo. Algo que a priori podría parecer básico, es una realidad que aquellos que lo hayáis sufrido en alguna ocasión, os sentiréis muy identificados.

Cualquier empresa que se precie, preocupada por lo que transmite al exterior, debería trabajar en el feedback que le gustaría ofrecer a las personas que finalmente no entrarán a formar parte de ella. Y con establecer protocolos no me refiero solo a recogerlos en un manual y dejarlo en la estantería, me refiero a aplicarlo, a invertir el tiempo en explicar a una persona con la que hemos podido estar interactuando una semana, dos o 6 meses los motivos por los cuales finalmente su candidatura no ha sido la elegida. Entiendo que muchos me diréis que los recursos no son los suficientes para realizar este trabajo, que quitaríais tiempo a otras actividades más importantes…en definitiva mil excusas de todo tipo para seguir haciendo las cosas mal.

Resumiendo y para finalizar no olvidemos jamás que trabajamos por y para las personas y que la diferencia debe estar en nosotros. Reflexionemos si podemos hacer las cosas mejor y si está en nuestra mano, pongámonos a ello. Nunca olvidemos que la diferencia la marcamos nosotros y nuestra manera de hacer las cosas. Apostemos por añadir valor y por deja una huella en las personas que pasan por nosotros.

Enamórame

Enamórame

Podría parecer que dada la fecha en la que estamos mi post de hoy estaría dedicado al amor, y aunque no vas mal encaminado, no me refiero al amor que tú podrías estar entendiendo, ¿no sé si me explico?. Me refiero a otro tipo de amor, a ese amor que debe surgir entre una empresa y sus colaboradores para que la relación funcione. Me refiero a esa “pasión”, “chispas”, “miradas cómplices” que deben surgir para hacernos ver que lo nuestro no va a ser una ventura de una noche, sino más bien una relación con un poco más de futuro.

“Si, si, te lo digo a ti, Director General, Responsable de RRHH o Jefe de Departamento. Quiero que me enamores, que me vuelvas loco, que no pueda pasar un día sin pensar en ti. Quiero sentir que venir aquí cada día es la mejor decisión que jamás haya tomado. Quiero pensar que lo nuestro durará en la alegría y en las penas, en la salud y en la enfermedad, hasta que el mercado laboral nos separe.
Que ¿qué te daré yo a cambio? Un colaborador fiel, dispuesto a dejarse la piel por tu proyecto, que desde este momento, también será el mío. Te daré mis ideas, mi tiempo y mis ganas, mis ganas de llegar lejos y hacerlo a tu lado. Porque nunca olvides que el valor de una empresa es directamente proporcional al valor de sus personas, la suma de todos y cada uno sin excepción.”

Las empresas están cada vez más concienciadas de la necesidad que tienen de trabajar su marca de buen empleador;  demostrando su compromiso con sus colaboradores, desarrollando políticas orientadas al bien común tanto de la propia superviviencia de la organización como del correcto desempeño y desarrollo de sus trabajadores, preocupándose de captar y desarrollar talento y apostando por las personas por encima de todo.

Afortunadamente son cada vez más las organizaciones que me encuentro en mi día a día donde ésto ya se ha convertido en una realidad, y no sólo de cara al marketing y a la buena imagen hacia el exterior, también hacia el interior y de manera efectiva y palpable por todos los colaboradores.

La época de tormentas continuas que hemos vivido los últimos años comienza a dejar ver algunos rayos de sol. La lluvia se ha llevado mucha suciedad que estaba acumulada y que no dejaba ver en muchos casos las cosas buenas que estaban pasando. Son muchos los que han sabido luchar y reinventarse, además de colocar cada cosa en su sitio. En el ámbito empresarial ha sucedido algo similar y ahora comenzamos a ver esos frutos. La forma de entender la relación empresa-trabajador se ha trasnformado en muchas organizaciones y tanto las previsiones como las intenciones son bastante positivas.

Ahora solo falta educar en el cambio. Tarea complicada, pero que estoy seguro que unidos y con las personas como eje central, seremos capaces de sacar adelante.

Mamá, quiero ser freelance

Mamá, quiero ser freelance

Esa es exactamente la cara que puso mi madre cuando se enteró de que me lanzaba a la aventura de ser freelance. ¿Pero tú estás seguro?, me comentaron mis amistades, o “estás loco” fue también otra de las impresiones de algunos de mis familiares. En definitiva, nadie entendía el por qué de en lugar de buscar un trabajo como asalariado, decidía liarme la manta a la cabeza y ser mi propio jefe.

Cientos de veces hemos hablado o leído en cientos de miles de blogs que el mercado de trabajo ya nada tiene que ver con lo que era hace tan solo 5 años. Los puestos de trabajo para toda la vida han muerto y según algunos estudios, un profesional actual cambiará hasta 5 veces de sector a lo largo de su carrera. Conclusión: o nos ponemos las pilas y entendemos de una vez que el trabajo por proyectos y para muchos clientes a la vez es el futuro o estaremos abocados a caer en el olvido laboral.

Un futuro que sin darnos cuenta se ha vuelto presente. Un futuro laboral que no tendrá ningún reparo en expulsar a todos aquellos que no se adapten y entiendan que las cosas deben funcionar de otra manera. Y para ello tenemos en nuestras manos una gran cantidad de herramientas que podemos poner en marcha para adaptarnos y conseguir entrar en este selecto club de los trabajadores del futuro. Ya sé que salir de la zona de confort es complicado, pero el mercado laboral no entiende de comodidades y solo quiere profesionales capaces de adaptarse a la velocidad de vértigo en el que se encuentra inmerso. Profesionales con amplitud de miras, capaces de adaptarse a las distintas filosofías y tipologías de empresas y clientes, con capacidad para liderar proyectos y sobre todo con las actitudes y aptitudes que caracterizan a los trabajadores del futuro y que para mi se resumen en 4 factores clave: marca personal, red de contactos, movilidad y autoaprendizaje continuo.

¿Qué por qué estas cuatro? Ahora mismo te lo explico:

  • Marca personal: ya sé que me pongo muy pesado con este tema, pero ahora más que nunca es necesario gestionarla si queremos llegar a nuestro destino deseado. Las personas que trabajamos de forma independiente necesitamos conseguir que nuestra exposición a los medios esté bajo nuestro control. Es decir, tenemos marca personal, nos guste o no, así que está en nuestras manos gestionarla o dejar que sean los demás los que hablen de nosotros. En el caso de los profesionales que prestamos nuestros servicios de manera independiente, llevar una buena gestión y tener estrategia es imprescindible. Si no sabes como hacerlo, existen excelentes manuales que te ayudarán. “Marca Eres Tú” de Eva Collado Durán o “Tú eres Dios y tu marca personal tu religión” de Ecequiel Barricart, están entre mis imprescindibles.
  • Los contactos: lo sé, esto lo habrás leído muchas veces también, pero es que es una realidad que muchos aún no se meten en la cabeza. Para cualquier freelance que se precie, tener una buena red de contactos es absolutamente necesario para poder ejercer su trabajo. Además, según vayas realizando proyectos podrás ir recibiendo recomendaciones y al final, un contacto te llevará a otro y así, granito a granito, podrás ir creando una buena cartera de clientes.
  • Movilidad: ya sé que trabajar al lado de casa es mucho mejor, pero lamento decirte que en el nuevo paradigma laboral, tu trabajo estará donde esté tu cliente. Por lo tanto, la movilidad se convierte es uno de los factores clave. Debemos dejar de pensar en local y ambicionar lo global y hoy en día eso es menos complicado que hace algunos años.
  • Autoaprendizaje continuo: los profesionales que actualmente triunfan tienen en su ADN el autoaprendizaje continuo. Las cosas cambian cada día y si quieres diferenciarte de tus competidores tendrás que estar dispuesto a renovar tus conocimientos, casi a diario. Desaprender para volver a aprender, ahí estará la clave del éxito. Ya sé que no es fácil y que a veces el factor tiempo juega en nuestra contra, pero es la única manera de destacar entre la masa.

En definitiva, si queremos triunfar en un mundo laboral cada vez mas complejo, digitalizado y global, necesitamos cambiar nuestra manera de entender las cosas y estar abiertos a sistemas absolutamente distintos a todo lo que hemos conocido hasta ahora. Así que, resumiendo, yo ya soy freelance y tú ¿te decides?

Seamos gansos

“Los buenos equipos acaban por ser grandes equipos cuando sus integrantes confían los unos en los otros lo suficiente para renunciar al yo por el nosotros”

Nosotros

¿Hasta dónde son conscientes nuestros jefes de departamento, responsables de áreas, jefes varios y resto de trabajadores de nuestra organización de esta afirmación? En un mundo donde el yo se impone a la fuerza del nosotros, crear equipos y no grupos que sean capaces de comprender, asimilar y trabajar en esta dirección es casi misión imposible. La competitividad entre compañeros mal entendida y la falta de mecanismos y criterios para ejercer un trabajo en equipo real y eficiente es la tónica general en la mayoría de las empresas.

Para llegar a este punto de renuncia del yo por el nosotros y por tanto un liderazgo de todos, se tienen que dar una serie de circunstancias que podríamos definir como “complejas” y en este sentido los gansos tienen mucho que enseñarnos. Alguien se ha parado alguna vez a analizar el vuelo de estos animales. Son el más claro ejemplo de un equipo de alto rendimiento, capaces de darnos una lección de que es el liderazgo, su razón de ser y lo más importante, la importancia del nosotros por encima del yo.

En 5 puntos seremos capaces de ver lo que he aprendido de los gansos sobre liderazgo, sentido de equipo y metas:

  1. COMPARTIR MISIÓN, VISIÓN Y VALORES. Compartir la misma dirección y el sentido del grupo, permite llegar más rápido y fácilmente a destino, porque ayudándonos entre nosotros, los logros son mejores.
  2. SI VAS SOLO LLEGARÁS RÁPIDO, PERO SI VAS EN EQUIPO LLEGARÁS LEJOS. Permaneciendo en sintonía y junto a aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección, el esfuerzo será menor. Será mas sencillo y placentero alcanzar las metas, estaremos dispuestos a aceptar y ofrecer ayudar.
  3. CO-LIDERAZGO. Compartir el liderazgo. Respetarnos mutuamente en todo momento, compartiendo los problemas y los trabajos más difíciles. Reunir habilidades y capacidades y combinar dones, talentos y recursos.
  4. FEEDBACK, SER GENEROSO EN NUESTRO RECONOCIMIENTO A LOS DEMÁS. Cuando hay coraje y aliento, el progreso es mayor. Una palabra de aliento a tiempo motiva, ayuda, da fuerza,  en definitva, produce el mejor de los beneficios a aquel que lo recibe.
  5. SENTIDO DE EQUIPO. Estemos unidos uno al lado del otro, pese a las diferencias, tanto en los momentos de dificultad como en los momentos de esfuerzo. Última y no por ello menos importante. Si somos capace de dar este paso habremos pasado del grupo que se reune para hacer algo, al equipo que fija objetivos y metas y va a por ellas.

En el siguiente video se explican a la perfección los puntos anteriormente tratados.

Espero y deseo que los disfrutéis tanto como lo he disfrutado yo y que compartáis vuestras impresiones sobre lo que significa para vosotros el liderazgo y la complicada transición del yo al nosotros para una mejora en los equipos.

Aprender a decir NO

Aprender a decir NO

Si hay algo que me molesta enormemente por encima de todo son las personas que no saben decir que no. Personas que te marean, que te hacen dar vueltas, que no valoran ni tu tiempo ni tu esfuerzo y que en muchos casos ponen a prueba tus límites por no saber pronunciar dos letras mágicas que tanto significado tienen y que tanto cuesta pronunciar, N-O.

Al igual que aprendemos a hablar, escribir, montar en bicicleta, conducir o a cocinar, creo que es necesario enseñar desde pequeño a decir no y que esto no provoque ni un trauma ni nos haga creer que por decirlo somos mejores o peores personas. Aprender a decir no, a ser asertivos y sobre todo y por encima de todo a ser empáticos con los demás y valorar el recurso más valioso con el que contamos hoy día, el tiempo.

Son muchas las situaciones, tanto personales como profesionales, donde nos encontramos ante este tipo de personas que, de forma consciente o inconsciente, juegan con nuestro tiempo y en muchos casos con nuestros recursos, por el simple hecho de nos ser capaces de posicionarse ante una situación y decir que si o que no, asumiendo todas las consecuencias.

Si nos centramos en el entorno laboral, y sobre todo aquellos profesionales que se dediquen a la consultoría y a la formación me entenderán, sabemos que son muchos los clientes que nos piden presupuestos o propuestas y que una vez haces tu trabajo y contactas con ellos para presentárselas, pese a ser conscientes de que finalmente no van a realizar el trabajo, siguen solicitándote modificaciones y mejoras para un trabajo que no van a realizar y que además ellos lo saben.

¿Son conscientes estas empresas o profesionales de la cantidad de recursos y esfuerzos que se necesitan para realizar una propuesta medianamente profesional?, donde para poder valorar el trabajo que hay que hacer hayas tenido que documentarte, solicitar referencias, visitar incluso el centro de trabajo, etc. Quiero decir con esto, que lo que me parece un poco desleal y poco profesional es hacer a un equipo de profesionales reunirse tres, cuatro y hasta cinco veces para finalmente decirles que no, cuando además sabes desde la reunión número 1 que el trabajo no se va a hacer. Aunque claro, en todas estas reuniones los clientes han ido obteniendo información de cómo haces tu trabajo o los procesos creativos que han dado como resultado las mejoras o cambios que te hubiera gustado realizar para cambiar la problemática que tienen. A esto, señores y señoras, se le llama robo de ideas y uso fraudulento del trabajo de los demás.

Puede parecer que el tono denota cierto enfado, y quizás sea así, pero lo que quiero transmitir con estas letras es que vivimos en una sociedad que valora poco el trabajo de los demás y donde quizás sea necesario enseñar en las universidades y escuelas de negocios que además de saber de economía, contabilidad y legislación, para llevar una empresa o un departamento de cualquier organización es necesario aprender valores y ética profesional. Una combinación de ambas permitirá ser un poco más profesionales a aquellos que piensan que eso lo da una corbata y un despacho con vistas.